sábado, 4 de diciembre de 2010

Lágrimas Insaciables

Volvían de su habitual paseo al atardecer, envueltos en rayos de luz languidecientes sobre los senderos solados de albero de los jardines de la Residencia.-

            Paseaban recordando cuando celebraban estas fechas navideñas en su casa, cuando vivían todos juntos.- Comentaban las comidas que hacían, así como las anécdotas vividas por sus hijos y las ocurrencias de éstos.-

            Él más exigente y como siempre, renegaba de la ausencia de sus hijos en ese día, -para verlos y saber de ellos-. Ella, más consecuente, decía: “tal vez tengan compromisos u otro quehaceres que impidiera su presencia”.- El abuelo y como siempre lo había hecho, decía:  -tu siempre defendiendo a tus hijos-, pero ambos, con la pesadumbrez de su desgracia, caminaban, cogidos de la mano,  hasta sus habitaciones para saciar en sueños aquellas lágrimas que inundaban sus semblantes.-

El futuro soñado

  I En horas largas de arduo sacrificio, dejaste sueños por un noble afán, renunciando al descanso y al diván de momentos con famili...