I
En
horas largas de arduo sacrificio,
dejaste
sueños por un noble afán,
renunciando
al descanso y al diván
de
momentos con familia y su auspicio.
De
libros y desvelos fue tu andar,
marcando
cada paso con tesón,
buscando
en cada página la razón
para
el sueño de un día alcanzar.
Isabel,
hija, tu lucha ha sido en vano,
pues
has logrado tu meta con honor,
y
la luz en tu senda es un canto llano.
Ahora
disfruta el fruto de tu labor,
con
tu familia y amor cercano,
¡felicidades!
Te envuelve nuestro amor.
II
La
luz al fin se deja vislumbrar,
tras
horas sin descanso ni evasión,
y
el fruto del esfuerzo y la pasión
se
materializa en tu feliz hogar.
Hoy
brilla el fruto de tu esfuerzo liso,
con
plaza en Ministerio con gran afán,
orgullo
de Victoria y su talismán,
que
ha iluminado el túnel con su hechizo.
Hoy
España te acoge y es tu sino,
con
el orgullo de verte brillar,
servidora
del bien y del destino.
Que
Victoria sea siempre tu faro,
en
el camino que has de labrar,
III
Tu
madre y yo, con gozo y emoción,
te
vemos triunfar en tu jornada,
pues
has logrado la meta deseada
con
esfuerzo, paciencia y devoción.
Cada
lágrimas y risas, una canción,
cada
sacrificio, una alborada,
han
sido parte de esta jornada
que
hoy culmina en noble distinción.
Isabel,
tu nombre en alto se alza,
en
el ámbito que ahora es tu lugar,
y
tu orgullo, con firmeza avanza.
Que
tu esfuerzo sirva de enseñanza,
a
tu hija, el valor de la balanza,
entre
soñar, luchar y lograr.
IV
Isabel,
tu estrella brilla y guía,
a
quienes te admiran y acompañan,
y
en tu nueva senda se aglutinan
esfuerzos
que forjaron tu valía.
Victoria,
tu hija, en su alegría,
verá
en ti la fuerza que emana,
de
un corazón que nunca se achanta,
y
que al final del túnel luce el día.
Hoy
celebramos tu logro alcanzado,
con
el cariño de madre y padre,
y
con el orgullo de un sueño hallado.
Que
tu senda sea siempre amable,
y
que el esfuerzo nunca sea olvidado,
en
la luz de tu alma invulnerable.
Ciudad
de la Cordialidad
Primavera
2.024