Ahora, que la
actividad laboral ha decaído considerablemente como consecuencia de la
jubilación, fluyen a mi mente, momentos y vivencias, tanto de mi niñez como de
mi juventud, vividas
No puedo dejar de
recordar, aquellos partidos de fútbol en la calle, cuyos solados cubiertos de piedras, en más de una ocasión
dañaron aquellas botas de becerro, -como vulgarmente les llamaban-, y que con
tanto sacrificios nuestros padres nos dotaban. Eran juegos que ha desaparecido de nuestras calles, como han
desaparecido la presencia de nuestros hijos y nietos en ellas, dejando sitio a
los innumerables vehículos, que hoy las
ocupan.
En ellas pudimos jugar
a aquellos juegos, ya desaparecidos, como fueron: El repion; Los bolos o
Canicas; Las latillas o Chapas; La biri; El candaje; Pico, Zorro o Zaina, (-que
realmente no se lo que es ni lo que significa-). M, Ladron y Ministro; El salto
de la comba, El cala (que se jugaba tanto en solado, como en barro ), y un sin fin de juegos, que han pasado a mejor
vida y que nuestros descendientes nunca practicarán.


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