Queridas primas, lazos de sangre y corazón
unidas
por la historia, la risa y la emoción.
pero
hoy el destino, nos une en esta vereda.
Momentos sacudidos por la
risa,
por
la alegría de la infancia y la ilusión,
dónde
el tiempo no tenía prisa,
momentos
que guardo en mi corazón.
Tardes de cuentos y risas,
con la abuela en la salita,
cosiendo.
Historias fantásticas, contadas
sin prisas,
refugio de tesoros, que pasan
corriendo.
Recuerdos de infancia,
juegos y travesuras,
secretos compartidos,
confidencias a oscuras.
Una saga que nos une, desde el
principio,
una hermandad tejida con
cariño, desde el inicio.
Ahora, las risas resuenan, las
copas se alzan,
las historias se cuentan, los
abrazos de afianzan.
Brindemos por la vida, por el
presente que nos toca,
por este reencuentro que sana y
que evoca.
Compartamos momentos, tejamos
nuevas memorias,
dejemos que la alegría borre
las discordias.
Abramos las puertas a la
nostalgia y al amor,
y disfrutemos juntas, de este mágico sabor.
Primas queridas, que la
distancia no nos venza,
que el cariño nos una, que la
amistad nos convenza.
Que este encuentro sea un nuevo
comienzo,
donde el tiempo, pueda pintar
este blanco lienzo.
Brindemos por la sangre
que nos une sin cesar,
por la dicha de vernos, por el
placer de estar.
Que la vida nos siga regalando
estos abrazos,
y que el amor de primas, nunca
se haga pedazos.
Este poema es un regalo,
un pedacito de mi alma,
para que recordéis este día
con cariño y con calma.
Portugal, primavera de 2.024
