viernes, 26 de abril de 2024

El Reencuentro

 

       Queridas primas, lazos de sangre y corazón

        unidas por la historia, la risa y la emoción.

        El tiempo nos separa, la vida nos enreda,

        pero hoy el destino, nos une en esta vereda.

 

           Momentos sacudidos por la risa,

        por la alegría de la infancia y la ilusión,

        dónde el tiempo no tenía prisa,           

        momentos que guardo en mi corazón.

 

           Tardes de cuentos y risas,

        con la abuela en la salita, cosiendo.

        Historias fantásticas, contadas sin prisas,

        refugio de tesoros, que pasan corriendo.

 

           Recuerdos de infancia, juegos y travesuras,

        secretos compartidos, confidencias a oscuras.

        Una saga que nos une, desde el principio,

        una hermandad tejida con cariño, desde el inicio.

 

        Ahora, las risas resuenan, las copas se alzan,

        las historias se cuentan, los abrazos de afianzan.

        Brindemos por la vida, por el presente que nos toca,

        por este reencuentro que sana y que evoca.

 

        Compartamos momentos, tejamos nuevas memorias,

        dejemos que la alegría borre las discordias.

        Abramos las puertas a la nostalgia y al amor,

        y disfrutemos juntas, de este mágico sabor.


            Primas queridas, que la distancia no nos venza,

         que el cariño nos una, que la amistad nos convenza.

         Que este encuentro sea un nuevo comienzo,

         donde el tiempo, pueda pintar este blanco lienzo.

 

             Brindemos por la sangre que nos une sin cesar,

          por la dicha de vernos, por el placer de estar.

          Que la vida nos siga regalando estos abrazos,

           y que el amor de primas, nunca se haga pedazos.

 

          Este poema es un regalo,

          un pedacito de mi alma,

          para que recordéis este día

          con cariño y con calma.

 

           María Pura

                    Portugal, primavera de 2.024

domingo, 7 de abril de 2024

Los Invisibles

 

En la esquina del tiempo, donde la memoria se oculta

habitan los invisibles, con sus historias adultas.

Sus ojos, ventanas del pasado, reflejan sabiduría,

en sus arrugados rostros, se enconde la alegría.

 

Y, sin embargo, los jóvenes, libres como el viento, los ignoran,

ciegos a la belleza y otros asuntos, que el tiempo añora.

La juventud, con su efímera arrogancia, niega la vejez,

como si fuera un obstáculo o un enemigo a quien vencer.

 

Oh, juventud temerosa, que a la vejez rehúyes,

ignorando la sabiduría que con ella te instruye,

aprende del tiempo, de la vida, ¡escucha!,

pues en la senda del anciano, la verdad es mucha.

 

Los años pesan sobre los hombros, la piel se vuelve frágil,

las enfermedades acechan, la soledad se hace fácil

Pero en el corazón anciano aún arde la llama,

un amor incontenible por la vida, que se inflama.

 

No los ignores, acércate, escucha sus andanzas,

son un tesoro incalculable, un legado de esperanzas

Aprende de sus errores, de sus aciertos e historias,

honra su sabiduría, alivia sus memorias.

 

Porque un día, sin prisa, pero sin pausa,

llegarás a la misma etapa, a las mismas auroras.

Y entonces comprenderás, con la mirada serena,

que la vejez no es un enemigo, sino una etapa llena.

 

Llena de recuerdos, de experiencias y de amor,

de la paz que solo da el tiempo, del perdón que sana el dolor.

Los invisibles son dueños y guardianes del tiempo y el comienzo,

un puente entre el pasado y el futuro, un lienzo.

 

Un lienzo donde se pintan las huellas del camino,

las lecciones aprendidas, donde se define el destino.

No los ignores, ¡míralos!, ¡escúchalos!, ¡abrázalos!,

porque ellos son la historia, la memoria: los abuelos, ¡quiérelos!



Primavera 2.024

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