Cuando vas a Carrefour u otras plataformas
y observas tanta opulencia
piensas que esa es la esencia
del comercio en sus formas
Nadie puede imaginar, por ello
viendo tal espectáculo de abundancia y riquezas
que detrás de este escenario
haya tanto trabajo, esfuerzo, e incluso vilezas
Nadie se acuerda ahora, a pesar de la poca
distancia
las veces que acompañamos a nuestras madres
a hacer la compra en La Lonja, Torrico o La
Valenciana
antes de que nos llegaran las nuevas ideas americanas.
Llegabas a estos lugares y antes de empezar a
comprar
tenías que pedir la “vez”, o el turno, para
llegar tu momento
y llegado este te atendía con toda educación y
amabilidad,
Manolo, Pedro, Pepe, Antonio, Ángel o Tomás
Que con toda la ilusión dé atenderte como
mereces,
te exponía con detalle, todo aquello que poseía,
para que tú, con tu experiencia recogiera la
esencia,
de lo que más te convenía.
Entrabas en aquel santuario y mirando hacia
arriba embelesado
observabas con detalle aquel artesonado
de Chorizos, Lomos y Jamones
que, con tanto delirio, disipaban nuestras
aflicciones.
Si mirabas hacia abajo, veías un gran mostrador
de pura madera blanca y limpia, cepillado y
brillante, sin astillas
donde con cuidado, esmero y cariño se posaban
tantas maravillas,
para cubrir, las necesidades, caprichos y antojos
del comprador.
Sobre cualquier parte del mostrador, la balanza
símbolo de la honradez y justicia
qué con su trabajo y precisión, evitaba la
codicia
gratificando al comprador, con muestras de
alabanza
A todos lados, se observaban todo tipo de
mercancías,
Tomates, Sardinas, Caballas, Júreles en conservas
Garbanzos, Lentejas, Alubias, Arroz y si
observabas
todos ellos en rudos envases de maderas, como
entonces se comerciaba.
Entre
tantos tipos de envases,
también
había latas de conservas de pescados
que todos
ellos aderezados y preparados
cubrían
todo tipo de necesidades.
No hay que
olvidar las aromas y olores
que
aquellos espacios dejaban
por
supuesto, -no era como las flores-,
pero que a
todos nos agradaban,
No existe
comparación, con los “súper” de ahora
que con
sus prisas y bullicios
se olvidan
de dar confianza y servicios
tan
arraigados otrora.