martes, 28 de diciembre de 2021

Si no te veo más

 

Si no te veo más

no podré soportar la pena,

y pensar que a alguien y los demás

les pareciera hasta buena

 

Nunca pude imaginar,

que te echaría tanto de menos

y que mi vida para continuar,

dependiera tanto de ti, por lo menos.

 

Ahora que lloro tu ausencia

que la vida sin ti, no me agrada

no me imagino que mi presencia

sea tan necesaria y obligada.

 

Por ello, bien me parecería

que en vez de buscar en otras lontananzas

pensara, que lo mejor sería

irme junto a ti, sin ninguna tardanza.

 

Y en cambio cuando eso pienso

me abruma creer que te he faltado, 

y sin embargo observo un futuro intenso

aunque pienso que he fallado

 

No sé si podré aguantar

más tiempo sin imaginar, 

que ya no volveré a tener

la posibilidad de verte otra vez.



martes, 16 de noviembre de 2021

Vivir

 

Vivir. ¿Puede haber algo más sencillo y al mismo tiempo más importante y completo para una persona de edad avanzada, que vivir? Cuando el ser humano llega a ciertos años en el que el único futuro que distingue en el horizonte de su vida, es la muerte, tiene que tener un apego especial por la palabra "vivir".

 Éste es el único objetivo a corto plazo, porque el largo plazo, ya no existe para él, ni forma parte de su vida, ya que la subsistencia de un día más, abre la pequeña y diaria ilusión, de permanecer más tiempo en este mundo.

 Si bien es cierto, que nos espera el Paraíso en el otro mundo, nadie de los que ya lo han visitado, ha venido a indicarnos y a contarnos, su estancia en tan delicioso lugar.

Y con esto no quiero decir que no sea cierto y que la promesa de todos los católicos, de estar al lado del señor en el cielo no se cumpla, sino que el Paraíso soñado o el Cielo prometido, sea este mismo mundo en el que estamos y vivimos y nuestro Cielo y Paraíso lo hayamos tenido que lograr, en el tiempo en que en él permanecemos.

Es decir que, si has sido buena persona, si has respetado al prójimo, si has cumplido con los mandamientos, si has ido bien por la vida: cumpliendo con tus obligaciones, respetando a todo el mundo, a sus hechos, condiciones y formas de proceder, amén de otras muchas cualidades y cumplimientos más, hayas llegado a tu destino, … la vida eterna.

Si por el contrario no ha sido así y tu vida ha sido un camino de espinas y contratiempos, si la sociedad no se ha portado bien contigo, o tu con ella y has tenido que sufrir todo tipo de penalidades y sufrimientos y a ellos has respondido con violencia, insultos y revanchas, puede que ese calvario que has padecido durante toda su estancia en la tierra, puede que haya sido tu infierno.

Éstas son las únicas conclusiones a las que podemos llegar, después de mucha meditación y de muchas conjeturas. Las únicas que tienen algo de consistencia y de objetividad, por los casos que hemos conocido a lo largo de nuestra estancia aquí y es lo más consistente a lo que nos podemos agarrar para convencer a nuestra conciencia de nuestras objeciones.

Por ello creo, a mi escueto y torpe entender, que más allá de esta vida no hay otra, que la resurrección fue única y exclusivamente para Jesucristo, hijo de Dios y que los hijos del todopoderoso, a pesar de lo que el profeta Isaias (26:19) dijo que: “Jesús devolverá la vida a los muertos, hará que se levanten los cadáveres y que se despierten los que están acostados sobre el polvo”, no volveremos aunque todo ello choque frontalmente con el dogma de fe de la doctrina católica, en la que nos anima a salvar nuestra alma, ya que será esta la que ocupe lugar en el Paraíso.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Los Colmados de ayer


 

Cuando vas a Carrefour u otras plataformas

y observas tanta opulencia

piensas que esa es la esencia

del comercio en sus formas

 

Nadie puede imaginar, por ello

viendo tal espectáculo de abundancia y riquezas

que detrás de este escenario

haya tanto trabajo, esfuerzo, e incluso vilezas

 

Nadie se acuerda ahora, a pesar de la poca distancia

las veces que acompañamos a nuestras madres

a hacer la compra en La Lonja, Torrico o La Valenciana

antes de que nos llegaran las nuevas ideas americanas.

 

Llegabas a estos lugares y antes de empezar a comprar

tenías que pedir la “vez”, o el turno, para llegar tu momento

y llegado este te atendía con toda educación y amabilidad,

Manolo, Pedro, Pepe, Antonio, Ángel o Tomás

 

Que con toda la ilusión dé atenderte como mereces,

te exponía con detalle, todo aquello que poseía,

para que tú, con tu experiencia recogiera la esencia,

de lo que más te convenía.

 

Entrabas en aquel santuario y mirando hacia arriba embelesado

observabas con detalle aquel artesonado

de Chorizos, Lomos y Jamones

que, con tanto delirio, disipaban nuestras aflicciones.

 

Si mirabas hacia abajo, veías un gran  mostrador

de pura madera blanca y limpia, cepillado y brillante, sin astillas

donde con cuidado, esmero y cariño se posaban tantas maravillas,

para cubrir, las necesidades, caprichos y antojos del comprador.

 

Sobre cualquier parte del mostrador, la balanza

símbolo de la honradez y justicia

qué con su trabajo y precisión, evitaba la codicia

gratificando al comprador, con muestras de alabanza

 

A todos lados, se observaban todo tipo de mercancías,

Tomates, Sardinas, Caballas, Júreles en conservas

Garbanzos, Lentejas, Alubias, Arroz y si observabas

todos ellos en rudos envases de maderas, como entonces se comerciaba.

 

 Entre tantos tipos de envases,

 también había latas de conservas de pescados

 que todos ellos aderezados y preparados

 cubrían todo tipo de necesidades.

 

 No hay que olvidar las aromas y olores

 que aquellos espacios dejaban

 por supuesto, -no era como las flores-,

 pero que a todos nos agradaban,

 

 No existe comparación, con los “súper” de ahora

 que con sus prisas y bullicios

 se olvidan de dar confianza y servicios

 tan arraigados otrora.

martes, 21 de septiembre de 2021

Parece que fue ayer

 

Parece que fue ayer

cuando te vi aquella tarde de primavera
cuando me acerqué a ti, por vez primera
cuando la alegría en tu cara, pude ver

Parece que fue ayer
cuando posé mi mano en tu talle
cuando ambos nos miramos en la calle
y la vida volvió a renacer.

Parece que fue ayer
cuando a nuestras vidas llegó la alegría
cuando en nuestros mundos se abrían otras vías
y de pronto nos vimos crecer.

Parece que fue ayer
y sin embargo han pasado los años
y hemos vivido felices y sin desengaños
como nunca pensamos creer.

Pero hoy que la vida se nos acaba
que la muerte nos incita cada día
y no sabemos cuándo llegará ese día
que se ausente el bello semblante de tu cara.

Y pido a Dios que eso no pase jamás,
que cuando esté a punto de partir
la nave del olvido, que jamás volverá
nos encuentre juntos y de la mano, dispuestos a partir.

Acróstico familiar

 

Desde el principio, tú fuiste nuestro fin

A nosotros llegaste con mucha ilusión

Vistes en nuestros rostros la felicidad

Impusiste en nuestras vidas la obligación

De esta forma conseguimos infamiliar

 

 

Jesús nos sugirió tu nombre

Estúpido era no obedecerle

Sustituiste nuestras vidas por alegría

Utilizaste nuestra felicidad por amor

Sin otra idea que la ilusión

 

 

Indicaste tu llegada, en momento ideal

Supiste dar en el clavo, al ser la primera mujer

Ampliaste nuestros horizontes

Bien escogiste la familia que deseabas

Elegiste las más ilusionada

Liberaste nuestras vidas y esperanzas

lunes, 20 de septiembre de 2021

El día de la boda

 

Eran poco más de las 9.30 de la mañana cuando oí como una llave abría la puerta de la tienda de la calle Real, cuando me levanté sorprendido, de la silla del pequeño despacho que teníamos en la trastienda, para ver quién era el que aparecía por la puerta, -ya que, al ser domingo, la tienda se mantenía cerrada-.


Fue mi padre sorprendido quien, al entrar y verme allí, me dijo: ¿y qué haces aquí?, ¿no tenías que estar en casa preparándote?, a lo que le contesté que prefería estar allí para ultimar algunas cosas que tenía pendiente.

 

Me comentó si tenía todo listo y que, en caso de tener algo pendiente, se lo indicara ya que se pudiera solucionar, en los días siguientes, en los que yo no estaría.

Seguimos hablando de algunos asuntos del negocio y a renglón seguido me preguntó si teníamos todo resuelto para el viaje y cuál era el itinerario del mismo.

 

Él desconocía nuestras intenciones de viajar a Canarias, ya que yo en ningún momento le había dicho dónde iríamos, porque yo tampoco tenía muy claro si podríamos viajar, puesto que nuestra única posibilidad de llegar a las islas, era que percibiera del Ministerio de Educación y Ciencia, la asignación que me correspondía por las Prácticas de Magisterio que me debían y que hasta algunas fechas antes de la boda no me habían pagado. En ese momento le indiqué cual iba a ser nuestro periplo, cómo íbamos a realizarlo y cuantos días estaríamos en el mismo.

 

Después de explicarle detalladamente todo el itinerario, su pregunta fue: ¿y como vas a pagar ese viaje y el resto de gastos que se ocasionen? Le contesté que ya estaba todo pagado y de donde había salido el dinero. Igualmente le comenté, que una vez que hubiéramos comido, -después de la ceremonia religiosa de la boda-, pasaríamos por el restaurante La Alhambra, que era donde los invitados de Pura, celebrarían la boda y que aprovecharíamos para despedirnos de todos y esperábamos que los invitados nos darían algún dinero y seguidamente de ello, Justo Lázaro, el taxista, nos llevaría a Mérida, para tomar el tren que nos trasladaría a Madrid. Le facilité el hotel de Madrid y en el que estaríamos en Palma de Gran Canaria, durante los siete días que pasaríamos en la isla.

 

Después cambiamos impresiones de la boda y me preguntó si sabía lo que iba a hacer, y me aconsejó que el matrimonio era para toda la vida, que en todo momento estuviera al lado de mi mujer, que la amara y respetara y que siguiera el ejemplo de aquellas parejas que siempre habían estado unidas y que el respeto, la comprensión y la tolerancia prevalezca siempre en la relación de pareja.

 

 

No pudimos aguantar más nuestras lágrimas cuando, en un momento de sorpresa, me dijo: que pena que tu madre no esté con nosotros hoy, estaría muy feliz y dichosa de verte subir al altar. Nuestros ojos se llenaron de lágrimas y nuestras gargantas enmudecieron y un nudo duro y doloroso se apoderó de mi faringe, que me impidió ningún comentario. Después de un momento de elocuente silencio y secado de lágrimas nos abrazamos y abandonamos la tienda, mi padre subió al coche y yo emprendí la marcha hacia la casa de Pura.

El futuro soñado

  I En horas largas de arduo sacrificio, dejaste sueños por un noble afán, renunciando al descanso y al diván de momentos con famili...