te aflige a cada momento
es origen del tormento
que también me aflige a mí
Más profundo que un abismo
ha calado nuestro amor
pero obstáculos inmensos
se oponen a nuestra unión
Tus celos, justificados,
como los míos malvados
hieren, rompen y destrozan
la hermosura de las rosas,
que adornan, tan primorosas,
nuestro futuro soñado.
No te aflijas, vida
mía,
ni te arredres, ni te
canses,
que Dios,
que nos ha mandado sufrir por nuestros pecados,
también premiará algún día
esa enorme idolatría,
que ambos nos profesamos.