viernes, 10 de mayo de 2024

Las guerras que observamos


Cada día, a la hora del almuerzo, nos sentamos

a la mesa y a la vez que degustamos,

las viandas de cada día, observamos, 

las muertes y los problemas que sufren nuestros hermanos


Sin tener en cuenta sus necesidades exigentes,

vemos cadáveres de niños y personas,

liquidados por la barbarie de criminales dirigentes

que sus ansias de sangre y poder, pregonan


En Ucrania y Gaza, las vidas se desvanecen,  

mientras nosotros, en nuestras comodidades, perecen  

niños y adultos, víctimas de la violencia,  

y nosotros con nuestra indiferencia, la convertimos en una sentencia.


¿Acaso estas escenas son de alguna película?  

Nos preguntamos, mientras nuestra conciencia vacila.  

Pero no, es la realidad, cruda y despiadada,  

mientras nosotros, en nuestras burbujas, encerrada.


Los políticos ansían sangre y poder,  

mientras la población civil, quiere no perecer.  

La pasividad del mundo, como un manto oscuro,  

cubre estas tragedias, mientras el sufrimiento es seguro.


¿Dónde están las voces que se deberían alzar?,  

ante estas injusticias. ¿Dónde está el despertar?  

El Papa, entre otros, en silencio se queda,  

mientras el dolor y la muerte continúan su carrera.


Es hora de despertar, de levantar la voz,  

por aquellos que en silencio sufren su atroz.  

No podemos quedarnos, inertes y pasivos,  

mientras el mundo arde, en fuego de odios cautivos.


Primavera 2.024

miércoles, 8 de mayo de 2024

La luz de nuestro camino

 


En la senda de la vida, tu figura,

erguida como un faro en la grandeza,

guiaba nuestros pasos con firmeza,

con amor, con tesón, con mano dura.

 

Forjaste con sudor nuestra fortuna,

trabajando sin pausa, sin desaliento,

con la esperanza siempre como, alimento

en cada desafío, en cada luna.

 

Nos diste más que bienes materiales,

cultivaste en nosotros la pasión

por aprender, por ser seres reales.

 

Con mano firme y un corazón de seda,

ganaste el pan de nuestra diaria mesa,

y con palabras sabias, cual serena seda,

sembraste en nuestras almas la nobleza.

 

Aprendimos de ti, en cada paso,

la perseverancia, la fe, el trabajo,

valorando el esfuerzo, no el fracaso,

como pilares de nuestro propio tajo

 

En los libros encontramos la razón

de ser mejores, de ser serviciales,

tu ejemplo es eterna bendición.

 

Con tu visión certera y tu incansable brío,

guiaste a la nave hacia la cumbre más alta,

y bajo tu mando, cual timonel bravío,

la empresa alcanzó su cima más exalta

 

Pero la llama que ardió con tanto fulgor,

también consumió tu salud sin piedad,

dejando en tu corazón un amargo dolor,

y en nuestras almas una inmensa orfandad.

 

Fuiste el pilar, el alma de la empresa,

que bajo tu dirección florecía,

ascendiendo a la cumbre con certeza

 

Cuando llegó el momento del adiós,

la vida nos sorprendió con su crudeza,

tu ausencia dejó una honda tristeza,

un vacío que aún llena el corazón.

 

No hubo tiempo para el último adiós,

ni para decirte cuánto te quería,

pero en cada verso, en cada poesía,

te expreso mi amor, mi devoción.

 

En tu ejemplo encontramos el evidencio,

el trabajo, el respeto, la nobleza,

en tu legado, eterno silencio.

 

 

 

 

 

 

Primavera de 2.024

El futuro soñado

  I En horas largas de arduo sacrificio, dejaste sueños por un noble afán, renunciando al descanso y al diván de momentos con famili...