sábado, 10 de marzo de 2012

Al fin volvió

                        Al fin volvió.- Cuanto tarda en pasar un mínimo periodo de tiempo, cuando el problema es grave.- Nunca olvidaré el sábado 03 de Marzo.- Que impotente me sentí cuando ví la imposibilidad de poder ayudarla, de poder devolverla a la vida, ya que ese momento, no estaba en ella.- Que mal me sentí después del episodio cuando pensé en la posibilidad de que no hubiera vuelto.- La verdad es que la impotencia se tradujo, en que si iba a por el teléfono, ella se caía del inodoro y si no me movía no recibiría ayuda.-  Los gritos y voces no eran efectiva, ya que mi suegra, por su deficiencia auditiva no escuchaba mis gritos.- Cuando al fin, después de mucho gritar conseguí que me respondiera, vino el siguiente problema, cuando le indique que me acercara el teléfono móvil.- Respuesta negativa.- No conocía el móvil, no sabia que le estaba diciendo.- La verdad es que mis gritos, para que me oyera eran tan grandes, que tal vez no pronunciara bien.- A todo esto no podía dejar que mi mujer se relajara, ya que en su relajación, perdía la respiración y ello le llevaba a no vivir.-

                        Todo pasó cuando consiguió dar con el teléfono y hacérmelo llegar, consiguiendo con ello poder llamar a mi hija, para pedir ayuda.-

                        Ya todo mi afán se centró en entretenerla para que siguiera viviendo, para que siguiera respirando y con ello poder seguir aquí.-

                        Esos minutos, que no fueron tantos, sino fue tal la ansiedad que el problema me produjo, y que tardaron tanto en pasar, que es lo que ha producido este malestar de sentirme impotente.-

                        No sé que sería ahora de mí si no hubiera conseguido hacerla vivir, si no hubiera conseguido mantenerla viva.- La verdad que la posición en la que estaba perjudicaba esa situación, ya que la operatividad obliga a que estos enfermos se tiendan en el suelo o en la cama y con el objeto de que la sangre riegue de nuevo el cerebro, subirle los pies a más altura que la cabeza, y en este caso ella estaba sentada en el inodoro.- Mi intención de trasladarla a la cama, fue imposible, ya que no había fuerza humana que pudiera moverla.-

                        Ahora, que gracia de Dios, todo ha pasado, tan solo me queda el estigma de la impotencia, de la inutilidad, de la incapacidad, de la ineptitud y de la debilidad frente a un problema, que en cualquier momento se podía haber convertido en una desgracia.- Que el señor se olvide de nosotros, en este asunto y no se vuelva a repetir.-

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