lunes, 15 de junio de 2020

Que España se hunda ...


Querían luto por el Covid-19, rogaban  crespones negros en los balcones, las banderas a media asta y las caceroladas de protesta y ahora que ya lo tienen les afloran los muertos por todas partes, sobre todo por las Residencias de Ancianos de la Comunidad de Madrid, a los que no atendieron y les prohibieron su hospitalización. Ahora les aterran cuando ven las banderas y los minutos de recogimientos, por todos los caídos en esta maldita pandemia. Ya no existe la reflexión, la comunicación, ahora todo son, exabruptos, descalificaciones y lengua suelta, todo lo que pueda dañar al Gobierno y sobre todo a su Presidente y Vicepresidente.-
Esto no es nuevo, ya lo conocíamos. Cada vez que la derecha pierde el poder, cada vez que son aplastados en las urnas, se  repite siempre lo mismo,  la estrategia de la crispación, tanto en las instituciones, como en la calle, se busca el  conflicto constante, el clima toxico, la confrontación y se intenta manipular la opinión pública con todo tipo de “noticias falsas”, que alteren las opiniones de muchos españoles, que no ven más allá de sus narices, que no comprenden otras ideas, que las que les inculcan o que forman parte de esa masa del electorado ideologizado y manipulado, a lo que la derecha nos tienen acostumbrados.
Las maniobras empleadas para estas refriegas, siempre han sido las mismas, la rabia y el odio, sin excusa alguna y si acaso con un erróneo sentido patriótico del poder, que consideran suyo y que les corresponde por ambición, patriotismo o por pura locura
Muchos se acordaran cuando empezó a arbitrarse ese estado de crispación, cuando se sentaron las bases para que la izquierda nunca ocupara los despachos de la Moncloa.- La derecha agrupada entonces en las filas de Alianza Popular, en la que se incluían y mezclaban los partidarios de Blas Piñar junto con los demócratas cristianos de Adolfo Suarez y con los franquistas que habían cambiado de chaqueta, -ante la amenaza del ostracismo- y el olvido y partidarios de Manual Fraga Iribarne, que veían en él a un posible líder de esa facción, no les tembló la mano para criticar y dinamitar al Gobierno de Felipe González, sin importarles que se rozara el listón de la estabilidad del propio Estado.- Esa derecha rancia y trasnochada, no podía consentir que un simple “rojo de mierda”, pudiera arrebatarles el poder, en tres elecciones consecutivas, por mayoría absoluta y volverles a ganar una cuarta elección, cuando todos los pronósticos vaticinaban un descalabro absoluto.-
Entonces fue cuando se impuso la cultura de la crispación, ya que no había otra forma de poder ganar al PSOE en las urnas, inventando esas formas de acoso y derribo, que sin duda confesó Luis María Ansón a la revista Tiempo en 1.998, cuando indicó que era la única manera de sacarlo de La Moncloa, “para no tener otro Gobierno monocolor, que durara otros cuarenta años”. Y esas formas “democráticas” para la derecha, hizo que el Partido Popular PP, llegara por primera vez a la Moncloa, en unas elecciones democráticas y que fuera José María Aznar, discípulo de Manual Fraga, quien formara gobierno resurgiendo, desde entonces las facciones menos democráticas que amparaba este partido.-
Desde entonces cada vez que la derecha ha ocupado los bancos de la oposición se repite la historia. Para ellos no hay barreras, si no es un Presidente, como Zapatero, que llegó al poder por error del 11 M, aunque ganara los comicios, es un Presidente, como Pedro Sánchez, que les robara el poder en una Moción de Censura, por ser el PP el partido más corrupto de la historia de España  por sentencia judicial y que ahora se va a convertir en el autor intelectual de una pandemia que ha logrado matar en España a casi 40.000 personas y que pretenden denunciarles, ante el Tribunal de la Haya, como genocida, por dichas muertes.-
No pararan, porque su problema es que los gobiernos en lo que ellos no participan, no son gobierno legítimos y en este caso, un gobierno de alianza o coalición formado con un partido de izquierda más tradicional, como es Unidas Podemos, es un “menú incomible” por su populismo y sus consignas para implantar esa cultura de la crispación, hoy día se ven más reproducidas, no solo por aquellos diarios, incluidos en su nómina, sino por las redes sociales que, hoy en día  tenemos la suerte de disfrutar, que hacen que sus dictados se implanten más rápido, contaminando todo lo que toque.-
Todo les vale, utilización de la bandera, caceroladas, manifestaciones motorizadas, irritabilidad, denuncias judiciales, distorsión de los hechos, difamación, etc., en una palabra, una nauseabunda agresividad, pensadas, programadas y ejecutadas, todas ellas en los cuarteles generales de los dos partidos de esa derecha extrema, como son PP y Vox, quienes compiten en agresividad sin respetar los mínimos exigidos de democracia y todo ello orientado a la reducción y empobrecimiento del debate político, no solo en el Congreso, sino también en las editoriales de cierto diarios, en las redes sociales y en las mesas de tertulias de algunos medios.-
No les importa nada de lo que realmente está pasando, les tienen al fresco los muertos que la pandemia se ha cobrado, los enfermos, los afectados,  los trabajadores implicados, el cierre de empresas, los autónomos, los ERTEs, las ayudas de la Unión Europea, los fondos de 700.000 millones de euros para la reconstrucción económica,  la degradación de las instituciones.- Los que les interesa de verdad, y lo que les interesa sobre todo, es que España se hunda, y cuanto antes mejor. En esta ocasión no lo han dicho, como ya lo hiciera en otra ocasión  Cristóbal Montoro, durante la crisis pasada, pero es lo que piensan todos sus componentes, porque ellos se consideran los únicos “redentores de la patria”.
Lo cierto de todo esto, es la vergüenza democrática a la que están acostumbrando al pueblo, a la degradación de las instituciones que estamos observando y todo ello orientando única y exclusivamente a la idea de “quítate de ahí, que me ponga yo” .
Probablemente Pedro Sánchez tenga que responder ante los ciudadanos por toda la gestión, y en algunos casos haya que sacarle Tarjeta Amarilla y ser apercibido, pero ni los jueces, ni los empresarios, ni los trabajadores, ni los medios de comunicación y menos las facciones más extremistas de dos partidos democráticos, tengan la potestad de echarlo de la Moncloa, porque esa legitimidad, solo le corresponde al pueblo español.-

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