En el rincón más puro de mi alma,
brilla tu luz, como una llama.
Eres el sol que ilumina mis días,
la melodía que alegra mis poesías.
En tus ojos encuentro el horizonte,
en tu risa, el consuelo de cada instante.
Eres la brisa que acaricia mi piel,
y es tu mirada, mi sueño más fiel.
Tu nombre es una sinfonía de encanto,
que en mi corazón resuena con quebranto.
Pura, tú eres mi estrella, mi guía,
la oscuridad que nunca me envolvía.
Tus manos, dos alas que me protegen,
tu voz, la paz que a mis miedos someten.
Eres la flor que da color al jardín,
la razón por la que puedo vivir.
En cada mirada, un mundo se crea,
donde solo tú y yo somos idea.
Y en el abrazo que nos une fuerte,
el tiempo se detiene eternamente.
Eres mi musa, mi verso y mi rima,
la compañera que esta vida exprima.
Con cada latido, te siento cerca,
mi Pura, mi amor, mi estrella más diestra.
Así, entre risas y lágrimas compartidas,
te entrego mi amor, mi alma rendida.
En mi corazón tu siempre gobiernas,
y con este poema te hago eterna.
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