Cada día, a la hora del almuerzo, nos sentamos
a la mesa y a la vez que degustamos,
las viandas de cada día, observamos,
las muertes y los problemas que sufren nuestros hermanos
Sin tener en cuenta sus necesidades exigentes,
vemos cadáveres de niños y personas,
liquidados por la barbarie de criminales dirigentes
que sus ansias de sangre y poder, pregonan
En Ucrania y Gaza, las vidas se desvanecen,
mientras nosotros, en nuestras comodidades, perecen
niños y adultos, víctimas de la violencia,
y nosotros con nuestra indiferencia, la convertimos en una sentencia.
¿Acaso estas escenas son de alguna película?
Nos preguntamos, mientras nuestra conciencia vacila.
Pero no, es la realidad, cruda y despiadada,
mientras nosotros, en nuestras burbujas, encerrada.
Los políticos ansían sangre y poder,
mientras la población civil, quiere no perecer.
La pasividad del mundo, como un manto oscuro,
cubre estas tragedias, mientras el sufrimiento es seguro.
¿Dónde están las voces que se deberían alzar?,
ante estas injusticias. ¿Dónde está el despertar?
El Papa, entre otros, en silencio se queda,
mientras el dolor y la muerte continúan su carrera.
Es hora de despertar, de levantar la voz,
por aquellos que en silencio sufren su atroz.
No podemos quedarnos, inertes y pasivos,
mientras el mundo arde, en fuego de odios cautivos.
Primavera 2.024
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