Anoche pude ver un nuevo programa
que TVE ha emitido con el título de “Dime
que fue de ti”, presentado por Teresa Viejo, donde pudimos ver un espacio
dedicado al encuentro de Maestro y Alumno, después de más de cuarenta años sin
verse.-
En
él pudimos observar; como el alumno no pudo olvidar a su maestro, a pesar de
todas las incidencias, que a lo largo de su vida tuvo que pasar, como
consecuencia de su orfandad y también el recuerdo de un docente; responsable, profesional y sobre todo humano,
que supo anteponer su profesionalidad a su responsabilidad, y ayudó a su
alumno, -a pesar de su abandono del colegio por motivos familiares-,
consiguiendo infundirle los hábitos y principios necesarios, para hacer de él,
el Arquitecto Técnico, que es hoy.-
El
alumno, a pesar del tiempo transcurrido, ha querido llegar hasta su profesor,
con el único objeto de darles las gracias, por todo el esfuerzo que en él puso,
y agradecerle todo lo que por él hizo.-
Yo,
como conocedor de la problemática actual de los profesores en las aulas, los
problemas que están soportando, como consecuencia de las actuales e ineficaces leyes y la proliferación de la mala educación, entre
algunos alumnos que hacen de algunas
aulas, verdaderos campos de batallas, no tengo más remedio que “quitarme el
sombrero” y darme vergüenza y envidia, por no haber podido tener la fortuna,
-como Maestro que nunca ejercí-, dejar una impronta tal en un alumno, que éste
nunca pudiera olvidar.-
Esa
satisfacción, ese buen hacer, ese alivio de haber hecho “bien los deberes”, a
lo largo de tu vida profesional, que haya dejado huella en algunas personas a
las que educaste, es lo que envidio, ya que yo como trabajador por cuenta
ajena, que he trabajado siempre para la empresa privada, nunca ni nadie
reconocerá tu trabajo, aunque hayas conseguido las mejores metas y hayas
realizado los mejores y más difíciles trabajos, para dichas empresas.-
Esa
envidia sana, esa satisfacción y orgullo, que algunas veces os sale en vuestras
manifestaciones, ese es el mejor regalo que vuestra vida profesional os ha
dado, -el saber que habéis hecho felices a mucha gente-. A mí, solo me queda la
satisfacción de un trabajo bien hecho y un deber cumplido.- ¡Felicidades a
todos los docentes! y ¡Que Dios os bendiga!.-

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