miércoles, 13 de julio de 2016

La Fauna Doméstica


Apenas quedaba dos horas para el almuerzo de mediodía, cuando la Tata, mandada por mi madre comenzaba a realizar el gazpacho y procedía a hacer la ensalada de lechuga, tomates y pepinos. Mi madre, preocupándose de que las perdices y codornices que mi padre criaba no se quedarán sin su comida favorita, le decía a la Tata: “Juana no te olvides de dejar lechugas para que Francisco se las pique a las perdices”.

Cuando mi padre llegaba a casa  allá por las dos y cuarto o dos y media del mediodía, se ponía a realizar el protocolo de preparar y picar, muy menudita, la lechuga para que sus crías de perdices y codornices pudieran disfrutar de ese extraordinario producto, que tanta satisfacción representa en nuestra cocina tradicional y que tan bien acogían los dichosos pájaros.


Nadie comía hasta que dicha operación no estaba terminada y la verdad es que daba gusto ver a los animales volverse locos, dando saltos en sus pequeñas jaulas, en señal de agradecimiento por el manjar, para ellos, que les proporcionaban. La operación no se demoraba más que el tiempo que se tardaba en nutrir a dichas aves, con excepción de los días que también había que limpiar las jaulas de los excrementos,  las heces y desperdicios de sus moradores. Recuerdo que las jaulas eran muy bonitas y las había de madera, pintada de verde, y las había realizadas manualmente con alambre. Éstas últimas, que eran más pequeñas,  se utilizaban cuando al pájaro había que transportarlo y  llevarlo al campo, con la intención de utilizarlo como reclamo para la caza del perdigón.

En aquella época, allá por los años 50 y 60, era raro el domicilio que no tuviera en sus instalaciones algún animal doméstico. Había domicilios, sobre todo los de los agricultores, que la fauna era muy diversa, desde los animales de labranza que les ayudaban en sus trabajos en el campo, hasta los canarios y jilgueros que alegraban con sus trinos el ambiente familiar, pasando por un sinfín de gallinas, patos, conejos, pavos y demás animales domésticos y de caza menor.


En mi casa había, además de las aves de caza, también había palomas y conejos, todos  ocupando  el palomar y con distintos habitáculos;  colgados los de las  palomas y en el suelo las conejeras. Estos conejos, como compartían habitad con las palomas, también comían como éstas, despreciando la alfalfa que para ellos les proporcionábamos. Como comían el trigo, la cebada y los demás cereales, alimentos de las palomas, se criaban unos conejos, que a la hora de sacrificarlos para consumo de casa, era muy difícil la operación, dado su robustez y fortaleza.-


Hoy día es difícil hallar algún domicilio donde convivan tantos animales, de distintas especies, bajo el mismo techo.- Probablemente las familias que dispongan de algún local, pajar o recinto donde el espacio se lo permita, puedan tener algunos animales, tanto de caza, como domésticos.- La verdad es que las viviendas de hoy día, pisos la mayoría, y no de muchos metros de superficie, hacen que esta práctica sea imposible de poderla llevar a cabo.- También es cierto, que hoy día existen en los Supermercados y Grandes Superficies, una oferta tal de artículos, que hacen absurdo que estas operaciones se lleven a efecto.-  Son los animales de compañía, como perros y gatos, que de toda la vida han convivido con sus moradores, en el mismo domicilio, hoy sea difícil su convivencia, por todos los problemas que los mismos puedan representar en una familia.-

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