martes, 3 de marzo de 2020

Día 3 de Marzo de 1.990 ( La nieve y el frío nos acompañó )


A las siete de la mañana había sonado el despertador, comenzando para nosotros el día en el íbamos a empezar un nuevo rumbo en nuestras vidas, ya que cambiábamos de casa y  de domicilio y que, -por fin-, ocuparíamos una vivienda de nuestra propiedad, aunque aún nos quedaban quince años, para que se cumpliera ese deseo.-

Nos tiramos rápidamente de la cama para comenzar con la mudanza que emprenderíamos, con el objeto de poder dormir esa noche en nuestra nueva casa, y para ello teníamos que realizar la mudanza y organizar todo.
Llegaron los hombres encargados de transportarnos los muebles y electrodomésticos, así como el carpintero encargado de desmontar los muebles y piezas mayores del mobiliario, objeto de mudanza.

Como aún era de noche y no había amanecido no pudimos observar como venía el día, y fue uno de los transportistas, quien nos anunció las inclemencias del tiempo y así de esta forma nos percatamos de que estaba nevando y de que caían copos de nieve, cada vez más intensos.

Pura, cuando se dio cuenta de lo que ocurría me preguntó, con mucha preocupación, que era lo que íbamos a hacer,  a lo que le contesté que haríamos lo programado y de que nos mudaríamos igualmente, aunque diluviara.

Comenzamos a bajar muebles y cajas para cargar la furgoneta que habíamos contratado para dicho fin, hasta conseguir llenarla con todos nuestros haberes y utensilios domésticos.- Emprendimos viaje hasta el nuevo domicilio, sin antes haber dejado en casa de la tía Oñi a Isabel, entonces pequeña con dos años, para que no fuera un obstáculo en nuestros trabajos de acondicionamiento.-

Esta mudanza no representaba, para nosotros, propiamente un cambio de domicilio solo, sino que desde ese mismo instante, se abría ante nosotros un tiempo de ilusión y felicidad, pero también de zozobra y preocupación porque se nos abría un largo periodo de obligaciones económicas, (quince años)  para conseguir nuestra vivienda, y también de zozobra, porque con la persona con la que estaba trabajando, Antonio Sánchez, no sabía con certeza el tiempo que el mismo podía durar, por el carácter raro e imprevisible, que este señor tenía.

Hacía casi tres años que estaba trabajando en esta empresa de Antonio Sánchez  y desde el inicio habíamos logrado que las ventas de carburantes se duplicaran y habíamos conseguido, que tras la privatización del mercado de carburantes y la anulación total del monopolio, Repsol había adquirido la gasolinera y autorizado la construcción de la gasolinera de San Marcos, también de su propiedad, pero gestionada por la empresa de Antonio Sánchez, con lo cual se preveía una estabilización del trabajo.-

En lo referente a la empresa de construcción, también gestionada por mí, aunque con la ayuda inestimable y técnica del aparejador Alfonso Agudo, también se abría un tiempo de apogeo y bienestar, ya que habíamos conseguido contratar obras con la Junta de Extremadura, con el Ministerio de Educación y con algunos Ayuntamientos, que venían a condicionar nuestra labor durante un tiempo bastante extenso.- Por este motivo yo estaba contento y sabía que durante un tiempo, no tan breve, mi puesto de trabajo estaría seguro y que por tanto, podríamos hacer frente, sin estrecheces algunas, a pagar mensualmente nuestro recibo de hipoteca, hasta conseguir su amortización.-

Cierto es y hay que decirlo, que Antonio Sánchez, siempre cumplió con nuestro acuerdo, no solo referente a la venta de la vivienda, cuyo precio fue el costo total de la misma, más el costo de la repercusión del suelo, donde las mismas se construyeron y que no se encareció la misma por otros conceptos, que pudieran alterar su costo.- También fue bien comprensivo en todo lo referente a la misma y no se comenzó a gestionar la hipoteca de dichas viviendas, hasta que ya hacía bastante tiempo que habitábamos en la misma, con lo cual la formalización de dicha hipoteca, no se hizo hasta varios meses después de tomar posesión nosotros, de dicho inmueble.-

No obstante, para nosotros era un reto económico importante, porque desde el mismo momento que formalizamos el préstamo sobre dicha vivienda, nos obligábamos mensualmente a satisfacer su importe, y así durante un periodo de ciento ochenta meses, quince años, en los que no podíamos prever que iba a suceder, pero nos encademos a él porque la ilusión y la necesidad de tener una casa nuestra, donde vivir y educar a nuestros hijos, nos obligaba a ello.

Y como imaginábamos, sucedió.- Como era de esperar, Antonio Sánchez se cansó de realizar obra pública y de promocionar sus propias viviendas, y con el tiempo, -que no fue muy lejano-, prescindió de los servicios del aparejador Alfonso Agudo, ya que las inversiones en vivienda de la Junta de Extremadura, disminuyeron, y dejamos de hacer obra pública, sin antes haber explorado el mercado y haber gestionado la consecución de otros contratos con otros entes públicos, como podían haber sido las Diputaciones, Ministerio de Fomento o grandes empresas a las que poder ofertar nuestra actividad.- Desde ese mismo instante la empresa de construcción, a pesar de disponer de toda la documentación necesaria para realizar obras pública, de estar clasificado por el Estado, como empresa apta para realizar obras al mismo,  -circunstancia ésta, muy apreciada por otras empresas, para realizar este tipo de obras-, desapareció de la esfera empresarial y no volvió a construir nada, ni en esta ciudad ni en ninguna otra, renunciando voluntariamente a dicha actividad y dejando de realizar una labor, con tan buenos y sustanciales resultados, todo ello por ineficacia de una persona totalmente analfabeta, sin cultura académica, sin cultura empresarial, sin visión de futuro y para preservar una pequeña fortuna de la que disponía y espero que disponga, gracias a la venta a Repsol de las gasolineras de la Carretera de Sevilla y la de Carretera de Badajoz y a las ventas, -la mayoría ilegales-, de productos pretensados de los fabricados en Vibrados La Estrella de Los Santos de Maimona.-

De las gasolineras, también se cansó y contribuyó a su cansancio la incompetente política de ventas que Repsol puso en marcha, desde la desaparición del monopolio, realizando ventas a las grandes y pequeñas empresa de transportes y de todo tipo, con precios mejores y con más largo periodo de pago, que a sus propias instalaciones petrolíferas, que veían en ello una competencia difícil de superar y de solucionar.-
Por ello decidió, arrendar la Concesión administrativa que Repsol le había concedido en su contrato de exclusividad de abastecimiento, realizado en 1.986 y con una duración de veinticinco años, a Antonio Lavado, gestor de la gasolinera La Florida, por un periodo de cinco años, desde 1.997 a 2.002.-

De esta forma terminó mi relación laboral con Antonio Sánchez, quién me despidió cuando Antonio Lavado, se hizo cargo de las dos gasolineras en 1.997, indemnizándome por dicho despido, pero sin percatarse de que Antonio Lavado podía contratarme, como así sucedió y teniéndome que indemnizar de nuevo, cuando su contrato con él llegó a su fin.-

En estos treinta años, que hace que habitamos en estas cuatro paredes, ha pasado de todo, hemos conocido de todo, hemos disfrutado con todo, hemos visto de todo, desde sus ventanas, hemos sido dichoso con todo, hemos sufrido con todo y hemos llorado con todo, y sobre todo yo, que de lágrimas y llorinas sé un rato.-

Por ello, cuando ahora se cumplen treinta años de nuestra adquisición, no tengo más remedio que recordar todo lo ocurrido, bueno y malo, quedándome solo con la bueno, porque de lo otro, hasta el nombre no vale.-

A partir de ahora no sabemos cuánto tiempo estaremos aquí, ni sabemos si seremos consciente de nuestra estancia, -si en ella habitamos-, por aquello de la pérdida de memoria con los años, pero de lo que sí estamos seguros Pura y yo, es de la felicidad e ilusión con la que emprendimos este proyecto y lo felices y dichosos que hemos sido durante estos años.-

Solo me gustaría que nuestros hijos y nietos, -aunque éstos aún muy pequeños-, comprendan que un lugar como éste, donde guardamos tantos y tantos recuerdos; tantos y tantos momentos entrañables, buenos y malos; tantas y tantas desgracias; tantas y tantas felicidades, puedan otro día y en otro momento, caer en manos, que nos sean las nuestras, porque entonces todos estos recuerdos, -que estas cuatro paredes guardan-, quedarían huérfanos y muertos.- Somos conscientes de que para vosotros, hijos y nietos, que también habéis saboreado vuestras dichosas estancias entre sus paredes y habéis sufrido igualmente de vuestras desdichas entre las mismas, también habéis adquirido cariño y amor sobre ellas, que hoy, treinta años después han representado tanta dicha en nuestras vidas.- Por ello creo que tenéis que pensar en conservar este bien, por todo lo que el mismo ha representado y representará en nuestras vidas.- Vosotros tenéis la palabra.-

1 comentario:

  1. Qué bien escribes papá!!!! Bonito relato de la historia de mi casa, por que aún ya siendo yo propietaria de otro hogar, esa siempre será "mi casa".... ��������

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