Hoy tenemos que
resumir el viaje que hemos realizado a Granada con el Imserso. Es nuestro
primer viaje que hacemos con esta institución, ya que a pesar de habernos dado
de alta en dicho organismo no habíamos hecho uso del mismo.
El viaje lo habíamos
contratado en el mes de noviembre lo habíamos elegido para la semana del 13 al
18 de marzo de 2.016. Este consistía en viaje en autobús, con salida desde
Badajoz hasta Granada con estancia en el Hotel Alhamar.
Salimos de Badajoz a
las 10 de la mañana del domingo 13 de Marzo y después de una parada en el
Ronquillo para ir al baño, volvimos a parar en La Roda de Andalucía, en un área
de servicio para comer. La comida que nos dieron fue muy rápida y de poca importancia,
llegando a Granada a las cinco de la tarde sin haber realizado ninguna parada
mas.
Una vez realizada la
recepción subimos a la habitación 403
que fue la asignada, y posteriormente nos dimos un paseo por el centro
de Granada, hasta las nueve de la noche que era la hora que se nos convocó para
la cena. Ya previamente se nos había dado el programa para todos los días que
íbamos a permanecer en Granada, así como
las excursiones que realizaríamos. Contratamos un paseo por el Sacromonte con
una visita a una cueva para ver una actuación de Baile Flamenco. Otro paseo por
el Albayzim y con otra actuación de un cuadro flamenco.
Al día siguiente de
nuestra llegada hicimos la primera excursión a Salobreña, Almuñécar y Nerja.
Esta a pesar de ser la primera excursión nos vimos sorprendido con un hecho
bastante desagradable para todos, ya que un miembro que nos acompañaba con su
esposa en tan merecido viaje sufrió un ataque que después nos informaron que
fue un infarto cerebral, que en un principio lo ha dejado inútil del lado
izquierdo y sin habla. No sabemos como habrá evolucionado, ya que el día de
nuestra partida, pudimos hablar con su esposa e hija y no nos dieron buenas
noticias.
Esa mañana y después
de dicha desgracia y de tener que esperar a la llegada de la ambulancia y el
consiguiente traslado del enfermo al hospital de Granada, no tuvimos ganas de
seguir visitando Salobreña y continuamos el viaje a Almuñecar.
En esta ciudad
visitamos un bonito parque y lo mejor fue el aperitivo que nos tomamos a orilla
del mar en un bar de playa que nos sirvieron unas cervezas con unas buenas
tapas.
Continuamos el viaje
hasta Nerja, donde visitamos las Cuevas subterráneas, muy bien conservadas a
pesar de la falta de humedad, por las escasas lluvias. El recorrido duró casi
sesenta minutos y después de la visita y de haber tenido que subir y bajar más
de cuatrocientos cincuenta escalones, pudimos comer en el mismo restaurante del
recinto de las Cuevas. Después de comer nos dimos un precioso paseo por la
ciudad, visitando el famoso Balcon de Europa, calificativo que le dio el Rey
Alfonso XII, en su visita a la ciudad y que la misma ha perpetuado con una
estatua del monarca, en bronce y a tamaño natural, asomada a dicho balcón. Una
vez paseado y despues de saborear un delicioso helado, emprendimos viaje de
regreso al hotel. Por la noche, una vez que terminamos la cena pudimos realizar
un paseo por el barrio del Sacromonte y contemplar una actuación de un Cuadro
Flamenco en una cueva, que según nos informaron fue en esta, -la Cueva de la
Rocio-, la visitada por la esposa de Barack Obama en su visita a Granada.
Esta visita a la
Cueva de la Rocio, fue muy divertida, ya que coincidimos con un grupo de
japoneses, que los pobres, de tan cansados que estaban después de un día de
visitas y recorridos de monumentos, se dormían viendo la actuación flamenca. A
nosotros, que los teníamos enfrente, nos causaban risas, viendo que a pesar del
ruido del zapateado y las palmas, no se despertaban y los mismos artistas
actuantes tenían que hacerles algunos signos para su atención.
Al día siguiente,
martes y una vez terminado los desayunos, volvimos a subir al autobús con el
objeto de visitar la casa de Federico García Lorca y hacer un recorrido por su
vida y obra. Como todos sabemos este autor nació en el pueblo de Fuente Vaquero
(Granada), ciudad o pueblo distante de la capital aproximadamente 30 o 40
kilómetros, pero la verdadera ciudad donde Federico pasara más tiempo de su vida, donde asistió a la escuela, -por
primera vez-, donde pudo conocer el valor y significado de las letras, fue en
Valderrubio, a pocos kilómetros de su ciudad de nacimiento.
Es ésta, la casa de
Valderrubio, la que esta expuesta al público y en la que puedes moverte
libremente por la misma en su visita. En ella, nos explicó un hijo de un
descendiente suyo, primo del poeta, cual
fue su vida en el tiempo que estuvo
viviendo en ella.
También nos explicó
la posición social de la familia del poeta, una familia acomodada y de
posibles, dado que el padre de Federico, llamado Federico García Rodríguez, se
dedicó a la producción y cultivo de remolacha azucarera, que le hizo poseer por
ello una gran fortuna, ya que aprovecho el momento oportuno de las pérdidas de
las colonias de ultramar, por parte de España, como fueron Cuba y Filipinas,
que habían sido productoras de caña de azúcar y que con dicha pérdida
desabasteció totalmente el mercado de azúcar en la nación. Ya, en aquella época
se había comprobado que la raíz de la remolacha, contenía grandes cantidades de
azúcares, con lo cual toda la vega granadina se llenó de dicho cultivo y
proliferaron las fábricas productoras de azúcares, hasta hace escasos años.
La visita fue muy
interesante y cultural, ya que nos dieron a conocer algunos pasajes de la vida
de Federico que desconocíamos. Entre los
objetos personales del autor se encontraba un sombrero de paja, que utilizaba
en verano, cuando frecuentaba esta casa y con que a escondida de los demás
visitantes, pude hacerme una fotografía calándome dicho sombrero.
Una vez terminada la
visita, que como ya dije, fue muy interesante y después de haber recogido todo tipo de fotografías de la casa y de la casa de los guardeses de la finca,
volvimos a Granada a comer en el hotel, para después, en la tarde poder hacer
un paseo por el Albayzim y deleitarnos con un espectáculo de cante y baile
flamenco en un Tablao.
El paseo por el
Albayzim fue muy bonito e interesante, lo mismo que el realizado la noche
anterior por el Sacromonte. Tanto uno como el otro, son dos barrios, uno moro y
el otro gitano, que fueron ocupados en la época de los árabes, uno y en época
de la toma de Granada, por los Reyes Católicos, otro. Lo interesante de ambos
paseos fue que en uno conocimos lo que son Los Cármenes y en otro pudimos
visitar los dos Miradores: El de San Cristóbal, donde también se situaba el
Tablao Flamenco, que visitamos y el mirador de San Nicolás, que se hizo famoso
por la visita de Bill Clinton, presidente de EE.UU, en su visita a Granada.
La visita del
miércoles fue muy madrugadora ya que a las 8,30 horas teníamos que estar en el
recinto de la Alhambra. Nos despertaron a las siete de la mañana, con una
llamada telefónica a la habitación, desayunamos y urgentemente subimos al
autobús para llegar a La Alhambra, allí nos dotaron de un trasmisor, donde
recibíamos todos los datos que nos aportaba el guía. Visitamos los palacios
árabes y el palacio del Generalife, así como todos los jardines y el Palacio de
Carlos V, que mando construir, dentro del recinto de la Alhambra, para dejar
una impronta de su poder. Dicho palacio comenzó a construirse, pero al acabarse
los fondos, se quedó inconcluso, como ahora se encuentra.
Una vez terminada la
visita a La Alhambra nos llevaron a
visitar el Monasterio de la Cartuja, que es considerado como la joya del
barroco de Granada.
L A C A R T U J A
El Monasterio de la
Cartuja de Granada fue fundado por orden de don Gonzalo Fernández de Córdoba
(El Gran Capitán) sobre un antiguo carmen árabe llamado Aynadamar (Fuente de
las Lágrimas), en cumplimiento de un voto pronunciado en aquel lugar al
conseguir salvar la vida tras una celada de los musulmanes.
Las obras se
iniciaron en 1506, pero pasarían tres siglos antes de que se acabara. En él
vivieron los monjes cartujos hasta que los expulsaran en 1835.
La entrada al
Monasterio de la Cartuja es a través de una puerta renacentista que da acceso a
un patio. Desde aquí unas escaleras permiten el paso a la puerta del convento.
Luego se ven las distintas dependencias:
La iglesia: presenta
la típica planta y decoración barroca del XVII. Echad un vistazo al altar
mayor, todo policromado, y a los cuadros de Bocanegra y del
"recuperado" Sánchez Cotán.
Detrás del altar está el Sancta Santorum
(1720) con un baldaquino en el centro, una auténtica obra barroca diseñada en
mármol de Lanjarón, y una pintura en el techo de Antonio Palomino y José
Risueño.
La sacristía:
impresionante, con paredes blancas donde el estucado armoniza perfectamente con
el color rojizo del mármol del altar mayor, presidido por San Bruno. Hay que
fijarse en las vetas que hace el mármol
y buscad las figuras: el pez, el perro, la dama española.
El claustro: en un
principio había dos, pero hoy sólo queda el claustrillo, es decir el más
pequeño. Un auténtico remanso de paz con sus naranjos y plantas aromáticas.
Sala capitular: era
el lugar de reunión de los cartujos, cuya orden les prohibía dirigirse la
palabra, seguro que así evitaban las discusiones. Incluso, cuando a la hora de
la comida a alguien le faltaba algo, no podía protestar. En cambio su vecino,
si podía hacer una seña para que se atendiera al compañero. Lo más interesante
son los cuadros de Vicente Carducho.
Capilla de
Profundis: el lugar donde los frailes hacían penitencia y donde hay un altar
pintado en la pared y un cuadro, ambos de Sánchez Cotán.
Refectorio: y
llegamos al comedor de los frailes, decorado con unos cuadros más que
tenebristas de Sánchez Cotán. Hay que fijarse
en el que representa a la Santa Cena, con las extrañas expresiones de
los apóstoles, y en el de Los Mártires de Inglaterra. Según desde donde se mire
el cuadro, en esa dirección parecen ir los caballos.
Una vez efectuada la
visita a la Cartuja, volvimos a subir al autobús, el cual nos aproximó a la
zona centro, junto a la Catedral donde se halla la Capilla Real, lugar donde se
acogen los Sepulcros Reales de Los Reyes Católicos.-
CAPILLA REAL
Su construcción
comienza en 1.506 y se termina en 1.521 realizada por Enrique Egas y construida
especialmente para albergar los restos mortales de Isabel de Castilla y
Fernando de Aragón, Los Reyes Católicos., monarcas que consiguieron la unidad
de los puebles de España y enlazaron, por los matrimonios de sus hijos, con
Portugal, Inglaterra, Países Bajos y Austria, contribuyendo con el
Descubrimiento de América a imponer nuestra presencia y cultura española a
nivel internacional.
Al edificio se
accede desde La Lonja, que es un edificio construido por el Ayuntamiento de
Granada en 1.518, cuyo espacio y creo y dedicó a la banca y comercio.- Esta
decorado con un cuadro de la Rendición de Granada del siglo XiX y del antor
Francisco Padilla y desde allí se accede al interior del templo.-
Lo más significativo
y digno de mención de dicho templo, es la nave cubierta de bóvedas góticas con
motivos heráldicos de los Reyes Católicos, La Reja y los Sepulcros Reales.-
La Reja, construida
entre los años 1.518 y 1.520 por Bartolomé de Jaén, en hierro forjado dorado al
fuego, representando en sus escenas la Pasión y Resurrección de Cristo.-
Escenas de la vida y martirio de San Juan Bautista y San Juan Evangelista,
cuyas pilastras de dicho trabajo sostienen las figuras de los Apóstoles
rodeando el escudo de los Monarcas fundadores.-
Los Sepulcros
Reales, que ocupan el centro del crucero de la nave estando situados a la
derecha los de los Reyes Católicos y a la izquierda los su hija Juana la Loca y
su esposo Felipe El Hermoso.-
Estos sepulcros se
esculpieron en Italia entre los años 1.517 y 1.520 realizándose en mármol de
Carrara, siendo los de Isabel y Fernando esculpidos por el italiano Domenico
Fancelli en 1.517 y el de Felipe y Juana, por el español Bartolomé Ordoñez.-
Bajo los sepulcros
se encuentra la cripta mortuoria, con los féretros de los monarcas además de
los restos del pequeño Miguel, nieto de los Reyes Católicos.-
Una vez terminada la
visita, volvimos andando al hotel donde almorzamos.-
Por la tarde, un
grupo reducido de excursionistas visitamos una Tetería típica granadina, donde
pudimos disfrutar de algunas infusiones.- Después tuvimos la tarde libre hasta
las nueve de la noche, hora de la cena en el hotel.-
El jueves nos
levantamos, como cada día a las ocho de la mañana y una vez duchados y
vestidos, bajamos al comedor para desayunar, como cada día hacíamos.-
Hoy, jueves, y como
cada día desde que comenzó esta extraordinaria excursión, subimos al autobús y
en esta ocasión, con el objeto de emprender un viaje que nos llevará a visitar
la Sierra de la Alpujarra, comarca granadina, que se extiende entre las provincias
de Granada y Almería y entre las cumbres de Sierra Nevara y el Mar
Mediterráneo.-
El programa que esa
día nos esperaba, no fue más que un viaje, por unas carreteras de montañas,
estrechas y peligrosas para visitar tres pueblo de la serranía como eran
Pampaneira, Capileira y el pueblo considerado mas alto de España, como es
Trevélez.-
Hay que señalar que
no era preciso correr tanto riesgo en carreteras tan estrechas, simplemente
para conocer unos pueblos, -bonitos si, porque lo eran-, pero con las
posibilidades de sufrir un pequeño accidente o que algún viajero pudiera
marearse, como fue el caso de varias personas, que se vieron alteradas por
dicho viaje.- Y todo ello, por visitar unas instalaciones de unos secaderos de
jamones, tan famoso en el pueblo de Trevélez.-
Fue de esta forma
como transcurrió el día y por supuestos ninguno de los componentes de la
excursión estaba conforme con la misma, no solo por lo ya indicado, sino
también por la comida que nos ofrecieron, que no fue idónea ni buena, ya que se
limitó a un huevo frito, acompañado de chorizo y morcilla de la zona y a unas
patatas panaderas, que dejaban mucho que desear.- Volvimos al hotel, y tuvimos
tiempo libre el resto de la tarde.-
Al día siguiente,
viernes, volvimos a subir al autobús, con el objeto de volver a casa, ya que
con ese viaje quedaba finiquitado el Circuito Cultural de Granada, con el que
el Imserso nos obsequió.- Salimos de Granada a las diez de la mañana, hicimos
una parada para visitar el baño, comimos en Monesterio y continuamos hasta
Zafra, donde llegamos a las Seis de la tarde, estándonos esperando Jesus para
traernos a casa.-










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