Hace
unos días, estando mi nieto David en casa, tuve la necesidad de afeitarme, ya
que al día siguiente, teníamos que visitar al médico, a primera hora, y no
tendría la oportunidad de hacerlo esa mañana.
Me
fui al baño para realizar el afeitado y mi nieto David, -al igual que lo hacía mi
hija Isabel, cuando era pequeña-, se vino conmigo, se sentó en el inodoro y
observó toda la operación del afeitado. Al final, David solo me dijo que él
también quería hacerlo, mientras que Isabel,
solo esperaba el final del afeitado.
Al
final del mismo, y como todo el mundo
que se afeita, baña su cara con líquido o una crema para después del afeitado (after shave ). Yo
en aquellas fechas me bañaba la barba, una vez afeitada, con una crema para tal
fin. Y cuando ese momento llegaba y procedía a aplicarme la crema, -como ésta era del mismo color de la leche-, mi hija
siempre me decía: Papá, ¡Leche P.M.I.!

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